Este proyecto nace de mi propia experiecia vital, como todos los proyectos que están destinados a transformar : desde lo vivido, lo sentido y lo profundamente auténtico
En 2017 vivía en Barcelona con mi hija Martina. Era empresaria Mary Kay y cada día era un vaivén de tareas, emociones y decisiones.
Por las mañanas, sesiones de belleza. Por las tardes, carreras al colegio, al parque, a los entrenamientos. Y en medio, ese equilibrio frágil pero poderoso entre crear un negocio con propósito y estar presente en la vida de mi hija.
Mi negocio me daba libertad, sí. Pero la vida no venía con manual de instrucciones. Y en ese ritmo intenso de tacones por la mañana y bambas por la tarde, sentí la necesidad de escribir.
De ponerle palabras a lo que me pasaba por dentro : la ilusión, el cansancio, la culpa, la alegría, la ambición y el orgullo de estar construyendo algo propio sin renunciar a ser madre.